LEVANTAMIENTO DE ENERO DE 1863
El Levantamiento de Enero de 1863, una de las insurrecciones nacionales más importantes de la historia polaca del siglo XIX, no solo enfrentó al Imperio ruso, sino que también puso de manifiesto diferencias internas dentro de la sociedad polaca. Dos grandes corrientes políticas y sociales —los llamados Blancos y Rojos— coincidían en el objetivo final de recuperar la independencia, pero discrepaban de manera sustancial en los métodos, los tiempos y el alcance de las reformas necesarias para lograrla.
Los Blancos representaban un sector moderado de orientación conservadora-liberal. Estaban integrados principalmente por la nobleza terrateniente, la aristocracia y la burguesía acomodada, y se organizaban en instituciones como la Sociedad Agrícola. Su estrategia se basaba en la obtención gradual de mayores márgenes de autonomía mediante reformas legales, el fortalecimiento de la educación y la economía —lo que se conocía como trabajo orgánico— y la negociación política, evitando una confrontación armada prematura. En materia agraria, proponían una reforma que contemplaba la transferencia de tierras a los campesinos mediante la compra de las propiedades a los terratenientes, es decir, con indemnización.
Los Rojos, en cambio, constituían el ala radical y democrática del movimiento independentista. Estaban formados en gran medida por jóvenes activistas, estudiantes, artesanos e intelectuales, y defendían la necesidad de un levantamiento armado inmediato y de alcance nacional. Consideraban que solo una insurrección popular podía conducir a la plena independencia de Polonia. Su programa incluía la emancipación de los campesinos y una profunda reforma agraria, basada en la expropiación de las tierras de los terratenientes para su entrega a los campesinos, sin una posición claramente definida respecto de una eventual compensación.
En el plano de la acción, los Rojos fueron especialmente activos en los años previos al levantamiento: organizaron manifestaciones patrióticas en 1861 y, una vez iniciada la insurrección, constituyeron el núcleo del movimiento guerrillero, impulsando la lucha armada directa. Los Blancos, por su parte, desarrollaron su propia red conspirativa, pero se incorporaron al levantamiento con cierto retraso, confiando en una posible intervención diplomática o militar de las potencias occidentales, lo que generó tensiones y rivalidades entre ambos sectores.
Las diferencias entre Blancos y Rojos pueden resumirse en tres ejes fundamentales:
Estas divergencias marcaron profundamente el desarrollo del Levantamiento de Enero y reflejan la complejidad de una sociedad que, aun unida por la causa nacional, debatía intensamente sobre el camino más adecuado para alcanzarla.
Consultor:
Profesor Dr. Tadeusz Trocikowski.
Andrés Chowanczak
Vicepresidente de la Unión de los Polacos en la República Argentina
<< Volver