LEVANTAMIENTO DE ENERO DE 1863
¿Dar sermones a los feligreses u órdenes a los soldados?
Sacerdote, General, héroe y leyenda…
Stanisław Brzóska fue una de las figuras más singulares y emblemáticas del Levantamiento de Enero de 1863. Sacerdote católico, comandante militar, general insurgente y, finalmente, mártir nacional, encarnó como pocos la fusión entre fe, patriotismo y resistencia armada frente al dominio zarista.
Nacido en Podlesie, en el seno de una familia noble, Brzóska completó sus estudios secundarios e inició una carrera universitaria en Kiev, que pronto abandonó para ingresar en el seminario de Janów Podlaski. Ordenado sacerdote en 1857, fue destinado primero a la parroquia de Sokołów Podlaski y luego a la de Łuków. Allí, su prédica abiertamente patriótica despertó la atención y la persecución de las autoridades del poder ocupante ruso.
En 1861 fue arrestado por pronunciar un sermón de fuerte contenido nacional. Condenado inicialmente a dos años de prisión —pena luego reducida a uno—, fue liberado tras apenas tres meses de reclusión en la fortaleza de Zamość debido a su delicado estado de salud. De regreso en Łuków, lejos de replegarse, se involucró activamente en la conspiración independentista. Según el historiador Jakub Grzybowski, Brzóska se incorporó al sector de los llamados “rojos”, que preparaban un levantamiento armado contra el ocupante. En ese contexto comenzó a reclutar combatientes y a reunir armas.
https://upranet.com.ar/page7_polonia_ele.php?view=39&vuelve=HISTOPOL
Del altar al campo de batalla
En la primera noche del levantamiento, entre el 22 y el 23 de enero de 1863, el sacerdote vivió su bautismo de fuego. Al frente de unos cuarenta insurgentes atacó la guarnición rusa de Łuków. El intento de tomar los cuarteles fracasó, pero marcó el inicio de su trayectoria militar. En febrero se incorporó a la unidad del coronel Walenty Lewandowski, jefe militar del voivodato de Podlesie, y participó en las batallas de Siemiatycze, Woskrzenice y Gręzówka.
En marzo de 1863 resultó herido en el combate de Sosnowica y pasó dos meses recuperándose en el hospital de Łuków. Una vez restablecido, se trasladó a la región de Lublin, reunió a los restos de su unidad y se unió primero a la partida del coronel Karol Krysiński y luego a la agrupación del general Michał Heydenreich, conocido como “Kruk”.
En julio de ese año, el Gobierno Nacional insurgente lo nombró capellán en jefe de las fuerzas rebeldes con el grado de general.
Bajo el mando de Heydenreich, Brzóska participó en la mayor victoria polaca del Levantamiento de Enero: la batalla de Żyrzyn. El 8 de agosto de 1863, los insurgentes derrotaron a un convoy postal ruso escoltado por 550 soldados, un golpe militar y simbólico de enorme repercusión. Dos semanas más tarde, el 24 de agosto, las fuerzas insurgentes fueron derrotadas en Fajsławice. Brzóska logró escapar del cerco, pero, exhausto por los combates enfermó.
El último insurgente
Tras recuperarse en la primavera de 1864, organizó un destacamento de caballería de unos cuarenta hombres y continuó la lucha mediante acciones de hostigamiento contra las fuerzas zaristas. Combatió incluso después de la captura y ejecución de los miembros del Gobierno Nacional, encabezados por Romuald Traugutt, el 5 de agosto de 1864.
Pese a intensas búsquedas y redadas, su unidad logró eludir durante meses al ejército imperial. Brzóska estableció su campamento en una isla rodeada de pantanos inaccesibles en los bosques de Łuków y gracias a su habilidad como comandante y al apoyo de la población campesina local, permaneció oculto. En el otoño de 1864, su grupo era ya la última partida insurgente que continuaba combatiendo en el Reino de Polonia.
Las autoridades zaristas descubrieron el campamento secreto recién en octubre de 1864 y el destacamento fue desarticulado a fines de diciembre. Desde entonces, Brzóska se ocultó únicamente con su ayudante Franciszek Wilczyński. Finalmente fue arrestado y trasladado ante un tribunal militar, que lo condenó a muerte.
La sentencia contra el padre Brzóska y su ayudante Franciszek Wilczyński se ejecutó públicamente el 23 de mayo de 1865 en la plaza del mercado de Sokołów Podlaski, ante una multitud de unas diez mil personas. “Adiós, hermanos y hermanas, y ustedes, pequeños niños. Muero por nuestra amada Polonia”, fueron sus últimas palabras.
Con esta ejecución ejemplar, el poder ocupante buscó intimidar a la sociedad. Sin embargo, el efecto fue el contrario: ya en vida rodeado de leyenda, tras su muerte Stanisław Brzóska se convirtió en uno de los símbolos más poderosos de la resistencia polaca contra el dominio ruso y en el emblema del último combatiente del Levantamiento de Enero.
Reconocimiento póstumo
Tras la recuperación de la independencia de Polonia, en 1918, se erigió un monumento en su honor en Sokołów Podlaski, así como otro en el lugar donde se ocultaba. En 2008, el presidente de Polonia, Lech Kaczyński, lo condecoró póstumamente con la Orden del Águila Blanca (https://www.upranet.com.ar/page2.php?view=429&vuelve=ULTIMAS) , la más alta distinción que otorga la Nación Polaca.
Consultores:
Imágenes:
Andrés Chowanczak
Vicepresidente de la Unión de los Polacos en la República Argentina
<< Volver