Karol Pońc nació el 14 de octubre de 1910 en Kisielów, Polonia. Terminados sus estudios, ingresó en el Ejército Polaco, sin imaginarse jamás cómo iba a terminar su vocación.
Anna Gołogowska nació en Warszawa, Polonia, el 30 de noviembre de 1920. Terminados sus estudios secundarios se disponía a estudiar la carrera diplomática.
Los planes de ambos se frustraron completamente al estallar la II Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939.
Karol, junto con sus compañeros del ejército, salió de Polonia a través de Hungría (como tantos otros Polacos) para unirse al ejército aliado, algo que ya había sido pactado con las autoridades británicas y francesas, ofreciendo estos países el apoyo necesario en la ya presentida invasión por parte de Hitler.
Karol se unió al ejército del Gral. Maczek y partió hacia Gran Bretaña y Escocia, para luego volver a luchar a Europa.
Anna estaba en Warszawa, y en cuanto se formó el ejército clandestino, un grupo de jóvenes que se rebeló contra los alemanes, convenció a sus dos hermanas y se unieron al grupo. Por suerte las tres sobrevivieron hasta el momento en que los jóvenes tuvieron que rendirse, ante la falta de la ayuda prometida por parte del ejército soviético, que nunca apareció.
Las chicas fueron llevadas como prisioneras de guerra al campo de Oberlangen, en Alemania.
Pasados más de seis meses, la 1 División Blindada Polaca que actuaba en Alemania, descubrió el campamento de jóvenes polacas y se lanzaron para liberarlas. Después de esta acción, se formaron muchas parejas. Así se conocieron Anna y Karol y se casaron en marzo de 1946.
Al año siguiente Anna quedó embarazada y fue traslada a Gran Bretaña, donde en octubre de 1947 nació su única hija Monika (el sueño de Karol, que se había criado con 8 hermanos varones).
Los tres permanecieron en Gan Bretaña hasta principios de 1949, cuando decidieron emigrar hacia Argentina, dado que las ofertas de trabajo para Karol (un excelente tornero mecánico) no eran atractivas.
Llegaron a Argentina el 29 de abril de 1949. Karol consiguió trabajo rápidamente y la familia se estableció definitivamente en Buenos Aires. Su sueño era conseguir su casa propia, para lo que trabajó muy duramente durante toda su vida, hasta conseguirlo.
Siempre se hablaba de nuestro regreso a Polonia, pero debido a las circunstancias políticas, no se logró y finalmente todos nos adaptamos a la nueva tierra, Argentina. Karol no pudo disfrutar mucho de su libertad y su amada casa propia, ya que falleció el 11 de septiembre de 1961. Pero inculcó en su hija Monika su amor a la Patria añorada y la manera de ser del Polaco: fuerte y luchador.
Anna llegó a amar muchísimo a Argentina sin olvidar su patria de origen, por la cual trabajó muchísimo en distintas secciones de la Unión de los Polacos en Buenos Aires. Falleció el 25 de diciembre de 2007.
Su hija pudo estudiar y cursar sus estudios universitarios recibiéndose de Psicóloga. Se casó con un argentino, a quien transmitió su amor por Polonia.
Hoy, Monika trabaja en y para la comunidad Polaca en la Unión de los Polacos en Argentina, feliz de transmitir el amor por su Patria de origen y sus valores a todos aquellos que se acercan curiosos para conocer nuestra cultura y nuestras costumbres.
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