El pasado 18 de junio de 2026, el Muzeum Pamięci Sybiru de Białystok, Polonia, fue escenario de una conferencia dedicada a uno de los capítulos menos conocidos de la historia de la emigración polaca de posguerra: la llegada a la Argentina de miles de polacos que, después de haber sufrido la ocupación alemana y las deportaciones soviéticas, encontraron en nuestro país un nuevo hogar.
La disertación estuvo a cargo de la escritora e investigadora argentina María Teresa Dittler, quien presentó el tema “Migrantes polacos en Argentina 1947–1950”, fruto de más de dos décadas de investigación sobre la inmigración europea y, particularmente, sobre las comunidades polacas establecidas en la Argentina.
La invitación al museo constituyó un reconocimiento particularmente significativo. El Muzeum Pamięci Sybiru, cuya misión es investigar y preservar la memoria de quienes fueron deportados o enviados hacia las profundidades de Rusia y posteriormente de la Unión Soviética, es hoy una de las instituciones más importantes de Polonia dedicadas a conservar la memoria de los deportados y de sus familias.
El edificio posee además un extraordinario valor simbólico. Se encuentra en uno de los antiguos almacenes militares situados junto a la vía ferroviaria de la antigua estación Poleski. Desde este lugar, durante la ocupación soviética, fueron cargados en vagones numerosos habitantes de la región de Białystok destinados a la deportación. Un vagón ruso original ubicado en el interior del museo constituye precisamente la puerta de entrada a la exposición permanente.
Esta conferencia fue moderada por Andrés Rojas, en la que se proyectaron fotografías, documentos e imágenes relacionadas con los polacos deportados a la Unión Soviética en 1940 y junto a la autora, cuando se tomaron los testimonios en la Argentina.
De Siberia al Río de la Plata
Uno de los aspectos más conmovedores de la conferencia fue la reconstrucción de las trayectorias de aquellos hombres y mujeres que, después de atravesar prisiones soviéticas, campos de trabajo, Siberia y Medio Oriente, terminaron formando nuevas familias en la Argentina.
Entre las historias presentadas se destacó la del doctor Leonardo Wanke, médico polaco detenido por el NKVD cuando intentaba atravesar la frontera de Polonia en 1939 y posteriormente enviado al Gulag de Vorkutá.
Durante su permanencia en el sistema represivo soviético debió atender a otros prisioneros enfermos. Tras la liberación de los polacos en 1941, continuó desempeñándose como médico durante el largo desplazamiento que llevó a numerosos compatriotas desde el territorio soviético hacia Medio Oriente.
En 1942 llegó a Persia y se incorporó al 2.º Cuerpo Polaco, comandado por el general Władysław Anders e integrado en el 8.º Ejército británico. Posteriormente participó en la campaña de Italia y estuvo presente durante la batalla de Monte Cassino, donde médicos polacos atendieron tanto a soldados aliados como a heridos del ejército alemán.
Finalizada la guerra, Wanke se estableció inicialmente en Gran Bretaña junto a su esposa María y su hija Juana Elena Bárbara. Dos años después, la familia emigró a la Argentina, donde nació su hija María Magdalena.
Tras revalidar su título, el doctor Wanke desarrolló una extensa trayectoria profesional en nuestro país y ejerció en el Hospital de Oncología Ángel H. Roffo hasta su jubilación.
Otra de las historias presentadas fue la del productor cinematográfico Tadeo Bortnowski, quien sufrió la represión soviética y, después de su liberación, recibió formación cinematográfica en Egipto antes de participar en la cobertura de los combates de la campaña italiana.
Al llegar a la Argentina, Bortnowski trabajó para el noticiero cinematográfico Sucesos Argentinos y desarrolló tareas vinculadas con el gobierno del general Juan Domingo Perón. Su cámara registró numerosos acontecimientos políticos de aquellos años, incluidas actividades públicas y presentaciones de Eva Perón.
Durante el intercambio con el público surgieron también referencias a otros polacos vinculados con la Argentina, entre ellos Tony Halik, cuya trayectoria cinematográfica y documental se relacionó asimismo con Bortnowski durante aquellos años.
Una nueva vida en la Argentina
La conferencia permitió explicar que, a partir de 1947, comenzó a producirse una nueva corriente migratoria polaca hacia la Argentina.
Muchos de sus integrantes habían permanecido en Gran Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos se encontraban antiguos combatientes de las Fuerzas Armadas Polacas integradas en las fuerzas aliadas, muchos de los cuales habían sufrido previamente la deportación soviética.
También arribaron civiles, entre ellos jóvenes y niños que durante la guerra habían sido trasladados a instituciones educativas y centros de refugiados de Medio Oriente y África.
Uno de los ejemplos más interesantes fue el de los polacos que participaron en la construcción del cementerio polaco de Monte Cassino. Aquellos hombres, unidos por una experiencia bélica y vital extraordinaria, mantuvieron un fuerte vínculo durante el resto de sus vidas.
En 1948, el ingeniero Muszyński, quien había dirigido los trabajos de construcción del cementerio, viajó a Buenos Aires. Allí consiguió empleo para varios integrantes de aquel grupo en la empresa Puma Argentina.
Posteriormente se trasladaron a Comodoro Rivadavia, donde participaron en la construcción de la pista del aeropuerto General Enrique Mosconi. Una vez concluida la obra, muchos de ellos continuaron vinculados con la industria petrolera y la construcción de caminos.
Sus hijos, nietos y bisnietos continúan viviendo actualmente en la Argentina.
Los libros que preservan una memoria
Uno de los aspectos centrales de la exposición fue el trabajo de investigación desarrollado por María Teresa Dittler durante más de veinte años.
De esa tarea surgieron, entre otras obras, Amapolas Rojas. Inmigrantes polacos de posguerra y De sol a sol. Inmigrantes polacos en la Patagonia.
Ambos libros se han convertido en una fuente bibliográfica utilizada por numerosos investigadores polacos interesados en reconstruir las trayectorias de los emigrantes que llegaron a la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial.
El interés que despiertan estas investigaciones ha trascendido incluso las fronteras de nuestro país. En una oportunidad, por pedido expreso de una investigadora polaca que necesitaba consultar uno de los trabajos de Dittler, tuve la oportunidad de llevar personalmente a Polonia un ejemplar del libro para ponerlo a su disposición.
Estos episodios demuestran el valor que adquiere la investigación realizada en la Argentina para quienes, desde Polonia, intentan reconstruir la historia de sus compatriotas dispersos por el mundo después de 1945.
Una visita que conmueve
“Después de la conferencia tuve la oportunidad de recorrer el Muzeum Pamięci Sybiru junto a Andrés Rojas.
El ingreso a la exposición se realiza atravesando un auténtico vagón de carga ruso. Desde ese momento, el visitante comprende que no está ingresando simplemente a un museo histórico, sino a un espacio de memoria.
La exposición reúne objetos personales, fotografías y documentos que permiten reconstruir la experiencia de quienes fueron deportados hacia el interior de la Unión Soviética. La institución combina la investigación histórica con los testimonios de quienes vivieron aquellos acontecimientos y de sus descendientes.
En las vitrinas aparecen valijas, prendas de vestir, máquinas de coser, juguetes, instrumentos musicales y objetos cotidianos que adquieren una enorme fuerza simbólica cuando se comprende que fueron llevados por personas que no sabían cuál sería su destino.
También pueden observarse elementos relacionados con la vida cotidiana de los deportados: bancos escolares, camas de las barracas y utensilios utilizados para recibir los escasos alimentos.
Las fotografías, muchas de ellas intervenidas o fragmentadas, transmiten visualmente la ruptura de familias enteras. En otros sectores de la exposición, las imágenes de los bosques de abedules y la nieve, acompañadas por efectos sonoros, permiten comprender el paisaje desconocido y hostil al que fueron arrojados miles de ciudadanos polacos.
El museo recuerda que las grandes deportaciones soviéticas de 1940 y 1941 afectaron a cientos de miles de ciudadanos de la Segunda República Polaca. Muchos murieron durante el traslado o en los lugares de deportación; otros lograron sobrevivir y, después de la evacuación junto al ejército del general Anders, terminaron dispersándose por diferentes países del mundo.
La visita deja una impresión difícil de describir. Los sonidos de trenes, voces, llantos y lamentos recrean la experiencia de quienes fueron arrancados de sus hogares y enviados hacia un destino desconocido”.
Prof. Lic. en Enfermería María Teresa Dittler
La memoria como puente entre Polonia y la Argentina
La conferencia de María Teresa Dittler en Białystok tuvo, por ello, un significado que excedió ampliamente la presentación de dos libros.
Fue un encuentro entre dos memorias: la de quienes sufrieron la deportación soviética y la de quienes, después de sobrevivir a la guerra, encontraron en la Argentina un lugar donde reconstruir sus vidas.
Las historias de Leonardo Wanke, Tadeo Bortnowski, los constructores del cementerio de Monte Cassino y tantos otros inmigrantes permiten comprender que la historia de la Polonia de posguerra no terminó en Europa.
Una parte de esa historia continuó en Buenos Aires, en Comodoro Rivadavia, en las comunidades polacas de todo el país y en las generaciones de argentinos descendientes de aquellos hombres y mujeres.
Preservar esas historias es también una manera de fortalecer el vínculo entre Polonia y la Argentina.
Y que esas historias hayan llegado al Muzeum Pamięci Sybiru de Białystok, uno de los grandes espacios de memoria de la historia polaca contemporánea, constituye un reconocimiento al valor de la investigación y de la memoria de la comunidad polaca en nuestro país.
Fotografías
1. El director del museo Profesor Dr. Wojciech Śleszyński presentando a la Lic. María Teresa Dittler. Autor: Jan Szewczuk.
2 Presentación de la disertación. Gentileza: María Teresa Dittler.
3. María Teresa Dittler entregando un mapa sobre el camino de los deportados al director del museo Profesor Dr. Wojciech Śleszyński. Foto: Andrés Rojas.
4. La Lic. María Teresa Dittler junto a Andrés Rojas traductor del museo. Autor: Jan Szewczuk.
Andrés Chowanczak
Embajador de la Historia Polaca