Organizaciones que integran la UPRA: Sociedad Polonesa Dom Polski de Comodoro Rivadavia

Se suele afirmar que Comodoro Rivadavia es una ciudad forjada por inmigrantes, y esta afirmación no está lejos de la realidad.

En 1840 se producen los primeros desembarcos en las costas chubutenses. Décadas más tarde, el crecimiento de la región se vería marcado por un hecho fundamental: en 1906, el padre polaco Ludovico Dabrowski bendijo las máquinas de perforación destinadas a la búsqueda de agua, tan necesaria para la población de Comodoro Rivadavia. Sin saberlo, estaba bendiciendo las herramientas que cambiarían el destino de la ciudad, ya que en lugar de agua se encontró petróleo en el pozo Nº 2. El propio Dabrowski fue también inspirador de la creación del Parque Saavedra.

A partir de ese momento, y antes de 1920, comenzaron a llegar los primeros inmigrantes polacos a la ciudad, quienes solían reunirse en el bar de Wysoczynski, en la zona de los yacimientos petroleros. Ya en 1917, de los 79 obreros que trabajaban en el barrio Astra, un 2,5 % eran de origen polaco, y desde 1920 el flujo migratorio se incrementó de manera sostenida, con personas provenientes de ciudades como Wrocław, Cracovia, Krosno, Sanok, Gdańsk y Varsovia, entre otras.

Con el permanente recuerdo de su patria y la necesidad de acompañarse en tierras lejanas, un grupo de compatriotas decidió organizarse. Así, el 22 de noviembre de 1922, veintidós inmigrantes polacos fundaron en Comodoro Rivadavia la Asociación Polonesa de Socorros Mutuos “Dom Polski”. Entre los principales impulsores se encontraban Mieczysław Łuszkiewicz, Esteban Koprowski, Juan Matías Pułapka, jose Badko, W. Koprowski y Vicente Binkowski.

Desde sus inicios, la institución tuvo como objetivo brindar contención a los recién llegados, ofreciendo información sobre alojamiento y oportunidades laborales, además de preservar las tradiciones culturales polacas y facilitar la integración a la nueva sociedad. En 1925 arribó un grupo de treinta trabajadores petroleros polacos contratados por YPF, de los cuales, al finalizar el año, solo permanecieron cuatro: Franek Leniek, Leon Bugielski, Jan Żydło y Josef Mularz.

J.Pulapka fue el primer auto contratado por Y.P.F para llevar a trabajadores a los Pozos.

Paralelamente, comenzó el sueño de construir una sede propia. Con gran esfuerzo, cinco años después de la fundación, los propios miembros levantaron la casa polaca en la calle Huergo 831, al pie del Cerro Chenque. El edificio, construido con materiales precarios como chapa y madera, representó mucho más que una estructura: fue un refugio donde los inmigrantes podían sentirse cerca de su tierra natal. En sus comienzos, la institución debió funcionar también en la Escuela Nacional Nº 24 hasta consolidar su espacio definitivo, que luego sería ampliado.

Unos años más tarde, se sumaron figuras destacadas de la comunidad, como Estanislao Leniek —reconocido por su participación en el descubrimiento de petróleo en Tierra del Fuego— y su amigo Adolfo Pacek, quien se desempeñó como jefe de talleres de YPF.

 

Entre 1935 y 1945 llegó una nueva corriente de inmigrantes polacos, en su mayoría exiliados a causa de la Segunda Guerra Mundial, quienes fueron recibidos con un abrazo fraterno por la Asociación.

La colectividad polaca tuvo una activa participación en la vida económica y social de la ciudad, especialmente en la industria petrolera donde el Ingeniero Roberto Pacek fue primero Gerente General y y luego interinamente durante 6 meses Presidente de Y.P.F. Entre sus integrantes hubo zapateros, mecánicos, comerciantes, ingenieros, agrimensores, constructores, técnicos de diversas especialidades y empresarios del sector. También se destacaron en el ámbito cultural, con artistas como Mieczysław Dola y Albina de Gaborowski; en literatura, Eugenio Zacharko; en Pintura y artesanías polacas Liliana Zengel  , La Sra Dachowski  y Sofia Twardowski , en escultura, Jadwiga Szymański. Nadie olvidara al Sr.Edmundo Mickiewicz secretario durante años y a quien debemos las reseñas históricas.

Además del edificio sede de la asociación, el 3 de Mayo de 1976 se inauguró el monumento a los Polacos diseñado por Micieslao Dola y más tarde Nuestra Capilla Polaca en el Barrio San Jose Obrero , donde están las dos tallas realizadas en madera por Elvira Szymanski de Koproski , una de la Virgen de Czestochowa y la otra de San José Obrero.

La colectividad era tan importante  que en el año 1983 empieza a tener un Consulado en Comodoro Rivadavia siendo el primer Cónsul honorario Enrique Koprowski y en la actualidad Monica Mickiewicz  quien fue puesta en funciones en 2025 por la Cónsul de Polonia en Argentina Monika Katarzyna Perendyk.

El “Dom Polski” fue y continúa siendo el corazón de la gran familia polaca de Comodoro Rivadavia. Durante más de un siglo ha sido refugio y escenario de innumerables momentos compartidos: casamientos, cumpleaños, bailes y celebraciones que fortalecieron los lazos entre inmigrantes y sus descendientes. Es un lugar donde se mantienen vivas las tradiciones, donde resuenan las polkas, se perciben los aromas de la comida típica y se renueva, generación tras generación, el sentimiento de pertenencia.

El sábado 3 de diciembre de 2022, la Asociación celebró sus 100 años de vida, reafirmando su historia, su identidad y su legado en la ciudad. Este centenario no solo conmemoró el paso del tiempo, sino también el esfuerzo, la unión y la memoria de quienes hicieron del “Dom Polski” un verdadero hogar lejos de su tierra.

 

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